Me da vueltas la idea de cuanta justicia en verdad somos capaces de aplicar a nuestra vida diaria, si en verdad estamos todo el tiempo reclamando que no son justos con nosotros. Pero ¿somos justos con los otros?
Así, exigiendo que sean algo mas flexibles con unos a la hora de aplicarnos alguna sanción, respecto a la mala acción cometida.
Si bien mi poca y casi nula experiencia en redimir mis culpas (aunque se que tengo varias), suelo responsabilizarme por ellas no involucrando a las personas que me rodean.
Entonces, en el momento de aplicar esa justicia, que en pocas palabras es "dar a cada uno lo suyo, en su justa medida". ¡Vaya Dios que me hace reflexionar esa frase!
Pues bien en ese trance de tratar de entender que diablos es la justa medida, parece ser que debe tener relación con lo que contribuimos a la vida misma.
La justa medida, ¿quién la determina?, ¿quién es el que la merece?.
Entro nuevamente en esa espiral de ideas que no me satisfacen del todo, sólo por querer encontrar verdades profundas que calmen esa sed de comprensión.
Me da vueltas la idea de elaborar el ensayo que esta semana nos han pedido entregar, pero las ideas para hacerlo no me fluyen. Claro, una causa puede ser que no estoy lo medidamente disponible para hacerlo y terminaré haciéndolo a última hora como muchas cosas que hago. En definitiva una mala maña que se me ha pegado en estos meses de completa adaptación al medio que me rodea.
Tampoco puedo quedarme en las promesas de hacer las cosas de acuerdo a como está mi ánimo. Puede que ese salto que me he pegado de pasar de un sistema rígido y sin mayores espacios a uno que es completamente liberal, no ha sido suficiente para soltar la mano y ponerme a escribir.
Yo que tan feliz estaba con el logro alcanzado y desafiar al destino juguetón. Hoy me encuentro en ese dilema de cuan justa es la medida que me corresponde.
Juicios de valores que muchos me tratan de convencer, necesariamente es un verdadero arte el influenciar a la gente para que se adhiera a tus lides cuando quieres alcanzar la fama.
Sinceramente creo hoy y a esta hora que mi discurso está perdiendo fuerza, algo así como el terreno en barbecho que debe reposar, claro reposar y reestructurarse.
Sinceramente estoy hablando como uno más de esos que solo parafrasean todo el tiempo con versos inventados de buena voluntad.
Se vienen cambios importantes a partir del momento en que se toma conciencia y esa justa medida que inicialmente es difusa se torna palpable porque ya se es capaz de hacer ese juicio mental que nos complicaba.
Todo en su justa medida, mucho de algo enferma y poco no sacia la sed.