Especialemente tranquilo entre la muchedumbre
caminando a paso lento por pasillos y pisos
diciendo palabras que se sentían con fuerza y
miradas de complicidad involuntarias.
Ha valido la pena la espera de un dia,
mas vale la pena contener las ansias peligrosas,
despejando ideas preconcebidas de
imagenes no existentes por ahora.
Con ganas de robar un beso desde el principio,
debatiendo en si tocar su mano o no,
conceptualizando si es necesario mirarle
pretendiendo llegar a un acuerdo.
Es mas fuerte ese beso casi improvisado
que deja sin aliento a dos seres primerizos,
combatiendo contra un sistema precario
luchando por conocerse un poco mas.
Sensaciones furtivas casi compartidas
preceptos politico religioso incompatible
solo dos nombres grabados en un misterio
entrecortado con un día para recordar.
martes, 30 de septiembre de 2008
jueves, 25 de septiembre de 2008
ROBO

Deseando que las horas pasen y mi cabeza se quede por completo desactivada del mundo real, víctima de una situación que no se logra pocesar del todo.Simplemente porque la lógica mental y espiritual han desafiado a un montón de DOGMAS casi de fé.Vagando por lugares que antes estaban inhabitados por seres en constante evolución mental.Como si fuese uno mas del montón de seres sin mitología alguna; he llegado a entender que no solo es ladrón el que roba un artefacto cualquiera; más bien el que se deja robar sin darse cuenta de un mínimo detalle. El tener que sobrellevar por mucho tiempo un estigma abanderado como si fuese un preso de una cárcel de alta seguridad.Buscando un culplable a los actos cometidos dento de un salón de actos que ha estado abandonado y que estuvo a punto de ser erosionado por el tiempo material.Preso dentro de un sistema sin relatividad aparente.Callado, serio y sin vagaje.Conmocionado por el estado de shock, sin lugar en el universo.Vago dentro de los vagos mas sucios.Buscado y jamás encontrado...Logrando un escapaje sin cabeza ni pies.
sábado, 20 de septiembre de 2008
Versoinconcluso
Despejando la memoria sin querer cerca al amor
Deshojado su matiz al navegar entre bruma ácida
Despertando sueños-pesadillas de mediana altura
Desilusionando partes de su aroma perfecto.
Reiniciando masajes mentales semi desnudos
Reconciliando rencillas inventadas por la soledad
Rebuscando palabras solitarias primorosas
Restituyendo unas por otras sin piedad alguna.
Instruyendo a su malvado lado despiadado
Incrustando balas plateadas en un vampiro que no lo es
Invadiendo parte de su vedadero imperio personal
Inventando frases sin tiempo ni formato particular.
Acabando con palabras delirantes inconclusas
Acariciando sus verdaderos fragmentos personales
Acaballado, desea deshacerse de esos dolores
Acrecentando más su pena inventada por otro ser.
Tembloroso tomando una navaja oxidada
Trabajosamente su mano izquierda la manipula
Trémulo mira el filo de esa arma traicionera
Tartamuedeando frases combatientes en si.
Convenciendose de una realidad pasajera
Concentrándose en sí mismo por primera vez
Comienza a retomar pasajes olvidados sin saberlo
Colocando la navaja en su lugar...
Deshojado su matiz al navegar entre bruma ácida
Despertando sueños-pesadillas de mediana altura
Desilusionando partes de su aroma perfecto.
Reiniciando masajes mentales semi desnudos
Reconciliando rencillas inventadas por la soledad
Rebuscando palabras solitarias primorosas
Restituyendo unas por otras sin piedad alguna.
Instruyendo a su malvado lado despiadado
Incrustando balas plateadas en un vampiro que no lo es
Invadiendo parte de su vedadero imperio personal
Inventando frases sin tiempo ni formato particular.
Acabando con palabras delirantes inconclusas
Acariciando sus verdaderos fragmentos personales
Acaballado, desea deshacerse de esos dolores
Acrecentando más su pena inventada por otro ser.
Tembloroso tomando una navaja oxidada
Trabajosamente su mano izquierda la manipula
Trémulo mira el filo de esa arma traicionera
Tartamuedeando frases combatientes en si.
Convenciendose de una realidad pasajera
Concentrándose en sí mismo por primera vez
Comienza a retomar pasajes olvidados sin saberlo
Colocando la navaja en su lugar...
DESESPERADAMENTE
Cada vez que dedicaba tiempo a buscar entre los viejos papeles, para ver si alguna señal de esas que siempre están escondidas por alguna parte, se maniefestaba como caída del cielo.
Pero el panorama se presenta distinto cada vez. La soledad que lo consume en este instante, es más fuerte que esa necesidad biológica de ir a la cocina y comer algo, o de ver un rato televisión. Quedando entre la masa inerte de algún taller de juguetes de madera, en el cual se trabaja día y noche recreando realidades en las mentes de los pequeños.
Pausadamente entre las herramientas busca un pequeño pincel para delinear los ojos a los monos de los palitroques, que en años anteriores le entretenía cada vez que jugaba con esa pila de monos de madera. Imaginando que eran personas de verdad que serían arrolladas por una bola aún más pesada que todos ellos juntos.
Miraba y recordaba los juegos infantiles.
Recordando el día exacto en que se conocieron y una marca en su memoria se aloja por solo 24 horas. Desapareciendo en el transcurso de la mañana del día tres.
Obligando a la memoria a recordar cada detalle en particular. Su color de ojos, el aroma a frutas que desprendía, esas manos que personalmente encontraba demasiado delicadas, casi perfectas.
Algo se acercaba.
Era de noche y estaba solo en el taller. Buscando entre sus recuerdos, cuantas veces había logrado pintar ojos a monos de palitroques en menos de media hora. Recordando a su padre que insistía que buscara y probara suerte en otra parte. Que a cada segundo le pedía a gritos que buscara su propio destino y que no se quedara pegado en uno que no le pertenecía.
Fue cuando nuevamente ese deseo de correr entre la gente le inquietaba. Esas ganas de toparse en la calle y de mirarse por solo un isntante. De volver a ver su rostro y a lo lejos escuchar su voz cantarina con ese acento extraño y llamativo, con poder imaginar nuevamente ese olor que lo ha dejado prendado por mucho tiempo.
Dejando delado toda sensacipon negativa que justo ese día en que se vieron las caras, habían quedado en el otro extremo de la ciudad.
Aceleradamente corrió por un pasillo esquivando la madera apilada, y los tarros de pintura que obstruían el paso. Tirando lejos el palitroque que llevaba en la mano. Decide arrancarse por un instante.
Corriendo a la calle que ya estaba oscura.
Pero el panorama se presenta distinto cada vez. La soledad que lo consume en este instante, es más fuerte que esa necesidad biológica de ir a la cocina y comer algo, o de ver un rato televisión. Quedando entre la masa inerte de algún taller de juguetes de madera, en el cual se trabaja día y noche recreando realidades en las mentes de los pequeños.
Pausadamente entre las herramientas busca un pequeño pincel para delinear los ojos a los monos de los palitroques, que en años anteriores le entretenía cada vez que jugaba con esa pila de monos de madera. Imaginando que eran personas de verdad que serían arrolladas por una bola aún más pesada que todos ellos juntos.
Miraba y recordaba los juegos infantiles.
Recordando el día exacto en que se conocieron y una marca en su memoria se aloja por solo 24 horas. Desapareciendo en el transcurso de la mañana del día tres.
Obligando a la memoria a recordar cada detalle en particular. Su color de ojos, el aroma a frutas que desprendía, esas manos que personalmente encontraba demasiado delicadas, casi perfectas.
Algo se acercaba.
Era de noche y estaba solo en el taller. Buscando entre sus recuerdos, cuantas veces había logrado pintar ojos a monos de palitroques en menos de media hora. Recordando a su padre que insistía que buscara y probara suerte en otra parte. Que a cada segundo le pedía a gritos que buscara su propio destino y que no se quedara pegado en uno que no le pertenecía.
Fue cuando nuevamente ese deseo de correr entre la gente le inquietaba. Esas ganas de toparse en la calle y de mirarse por solo un isntante. De volver a ver su rostro y a lo lejos escuchar su voz cantarina con ese acento extraño y llamativo, con poder imaginar nuevamente ese olor que lo ha dejado prendado por mucho tiempo.
Dejando delado toda sensacipon negativa que justo ese día en que se vieron las caras, habían quedado en el otro extremo de la ciudad.
Aceleradamente corrió por un pasillo esquivando la madera apilada, y los tarros de pintura que obstruían el paso. Tirando lejos el palitroque que llevaba en la mano. Decide arrancarse por un instante.
Corriendo a la calle que ya estaba oscura.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
OTRO MÄS, mini cuento
No supuso que dentro de las miles de facultades de la universidad se encotrnaría otra vez con esa sensación casi culpable que no deja comer en momentos de crisis.
Dejadamente se dirige a una ventanilla a solicitar el formulario de inscripción para poder formalizar de una vez por todas ese trámite que lo persigue desde hace dos años.
En eso se concentra en el llenado del formulario y una sensación rara, de esas que de antaño no experimentaba, lo deja como un monigote que no sabe como actuar; quedando otra vez a la suerte que malamente despoja la parte racional que tanto tiempo le había caracterizado entro de sus partes.
Pero allí estaba, entre la gente, mirando, sintiendo. Parado como un torpe que a pesar de la pinta que en ese momento llevaba poco favorecía a su inquieto ser.
Entre la espera de poder entregar el formulario malvado que solo lo hacía perder tiempo; una idea surge dentro de su cabeza. Una idea de esas que cambian todo el esquema de un día ya programado.
Se sentaría en una de los tantos peldaños de la Universidad, para escribir un cuento.
¿Sobre qué?, una pregunta que apareció en el momento menos indicado.
Caminando nuevamente hacia la ventanilla se da cuenta de que ya es hora de almuerzo y que había perdido dos horas haciendo una fila interminable para tener que esperar dos horas más. No quiso dar tregua y volver después, así que tiró el formulario por debajo de la puerta y decide caminar hacia el comedor.
Entrando, nota que el olor a comida no es fuerte, tal vez la puerta de la cocina si estaba cerrada esta vez o bien su olfato estaba fallando. Al darse cuenta de ello quiso comprobarlo si era en efecto esa la causa de que no hubiese o no sintiese olor a comida y se entusiasma con abandonar por un rato el comedor.
Corriendo entre los pasillos con baldosas antiguas, al tac tac de sus zapatos de zuela verdadera. Siente que una voz lo llama. No logra reconocerla entre el barullo de la gente que lo miraba y del tac tac de sus zapatos. Pero en ese acto casi virctorioso decide subir corriendo la escala.
Al pararse y mirar hacia abajo, desde esa baranda en la cual se apoyó. Un chispazo viene a su cabeza, dejando de lado esa necesidad de coprobar dónde estaba su olfato. Tomó pluma y papel. Trazando unas líneas comienza a crear.
Mas bien a obvservar y plasmar lo que veía.
Una pareja al parecer descutía, cada detalle, cada facción, las miradas y las palabras al viento direron forma a su cuento.
Un hombre que viste a la moda, que se nota preocupación, por si mismo era el protagonista, un hombre que llenaba un formulario y que era presa fácil de la desesperación, un hombre que se mira al espejo para comprobar si tiene ojeras o no.
Dándose cuenta de que no estaba escribiendo algo inventado, decide terminar la historia abruptamente con un final inconcluso; convenciendose a si mismo que su cuento no tendría tracendencia y pasaria a formar parte de OTRO MÄS...
Dejadamente se dirige a una ventanilla a solicitar el formulario de inscripción para poder formalizar de una vez por todas ese trámite que lo persigue desde hace dos años.
En eso se concentra en el llenado del formulario y una sensación rara, de esas que de antaño no experimentaba, lo deja como un monigote que no sabe como actuar; quedando otra vez a la suerte que malamente despoja la parte racional que tanto tiempo le había caracterizado entro de sus partes.
Pero allí estaba, entre la gente, mirando, sintiendo. Parado como un torpe que a pesar de la pinta que en ese momento llevaba poco favorecía a su inquieto ser.
Entre la espera de poder entregar el formulario malvado que solo lo hacía perder tiempo; una idea surge dentro de su cabeza. Una idea de esas que cambian todo el esquema de un día ya programado.
Se sentaría en una de los tantos peldaños de la Universidad, para escribir un cuento.
¿Sobre qué?, una pregunta que apareció en el momento menos indicado.
Caminando nuevamente hacia la ventanilla se da cuenta de que ya es hora de almuerzo y que había perdido dos horas haciendo una fila interminable para tener que esperar dos horas más. No quiso dar tregua y volver después, así que tiró el formulario por debajo de la puerta y decide caminar hacia el comedor.
Entrando, nota que el olor a comida no es fuerte, tal vez la puerta de la cocina si estaba cerrada esta vez o bien su olfato estaba fallando. Al darse cuenta de ello quiso comprobarlo si era en efecto esa la causa de que no hubiese o no sintiese olor a comida y se entusiasma con abandonar por un rato el comedor.
Corriendo entre los pasillos con baldosas antiguas, al tac tac de sus zapatos de zuela verdadera. Siente que una voz lo llama. No logra reconocerla entre el barullo de la gente que lo miraba y del tac tac de sus zapatos. Pero en ese acto casi virctorioso decide subir corriendo la escala.
Al pararse y mirar hacia abajo, desde esa baranda en la cual se apoyó. Un chispazo viene a su cabeza, dejando de lado esa necesidad de coprobar dónde estaba su olfato. Tomó pluma y papel. Trazando unas líneas comienza a crear.
Mas bien a obvservar y plasmar lo que veía.
Una pareja al parecer descutía, cada detalle, cada facción, las miradas y las palabras al viento direron forma a su cuento.
Un hombre que viste a la moda, que se nota preocupación, por si mismo era el protagonista, un hombre que llenaba un formulario y que era presa fácil de la desesperación, un hombre que se mira al espejo para comprobar si tiene ojeras o no.
Dándose cuenta de que no estaba escribiendo algo inventado, decide terminar la historia abruptamente con un final inconcluso; convenciendose a si mismo que su cuento no tendría tracendencia y pasaria a formar parte de OTRO MÄS...
lunes, 15 de septiembre de 2008
Mentiras
Desde que uno dice por primera vez una mentira, puede ser el inicio de una larga seguidilla de mentirillas casi incvoluntarias. Que a menudo se hacen parte de la vida diaria, sin darle paso a las verdades que solemos tener guardadas dentro.
Creo que en ese trance de estar creyendo decir la verdad nos damos cuenta de cuan mentirosos somos, de cuantas veces hemos hecho creer a otros de las "verdades" que crea nuestra necesidad racional para hacerlo.
Hoy a medida que caminaba por una de las tantas calles de mi ciudad natal, creí que otra vez era víctima de mis propios actos, creándome un mundillo casi perfecto dentro de la cabeza idealizadora que dios me ha dado. Dibujando recuerdos y contra poniendolos con una realidad latente. Mintiendome a mi mismo, por pura necesidad de hacerlo. Tal vez para no perder la costumbre. O bien es un acto doloso de mi parte, que me impulsa a realizar la acción propiamente tal.
Si sacase la cuenta de cuantas veces en mis 24 años he mentido, creo firmemente que no seré el con un récord máximo de mentiras, pero si caigo en el ranking de los mentirosillos que sin quererlo dicen una mentira.
No hablo de que mi vida sea una mentira, hablo de que hoy quise mentirme a mi mismo, para hacer más placentero el momento de histeria que me acosaba, para lo cual mi mente tenía que darle una solución rápida y no quedarme pasmado mirando para todos lados sin un norte al cual seguir.
Dentro de todo ese show que me inventé este día, quisiera poder tomarme en serio lo que a veces sin querer realizo.
¿Daño a la gente con ello?, me refiero a mis propias mentiras "blancas", puede que involuntariamente si lo haga. Pero es cuando me pregunto otra vez:
¿Existen otros tantos o mas mentirosos que yo?
Y es ahí cuando viene ese remordimiento ridículo que me deja llorando como niño pequeño, sin un adulto a mi lado para avalanzarme sobre el y llorar sin remordimientos. Es tan complicado ser adulto. Y dentro de esa adultez van entremezcladas las mentiras, los engaños y ese mundo casi perfecto que se maquina dentro de una mente tal vez menos poderosa que una bomba atómica, pero que ocasiona las mismas devastaciones espirituales.
Las consecuencias del daño que ha de causarse no se miden hasta el momento justo del daño mismo, momento en el cual si se nota el desgaste físico y mental que se logra cuando una mentira que ha sido planeada desde tiempos inmemoriales se hace presente de una vez y por todas dentro de un orden establecido por machos y hembras que quieren vivir su propio universo placentero.
Creo que en ese trance de estar creyendo decir la verdad nos damos cuenta de cuan mentirosos somos, de cuantas veces hemos hecho creer a otros de las "verdades" que crea nuestra necesidad racional para hacerlo.
Hoy a medida que caminaba por una de las tantas calles de mi ciudad natal, creí que otra vez era víctima de mis propios actos, creándome un mundillo casi perfecto dentro de la cabeza idealizadora que dios me ha dado. Dibujando recuerdos y contra poniendolos con una realidad latente. Mintiendome a mi mismo, por pura necesidad de hacerlo. Tal vez para no perder la costumbre. O bien es un acto doloso de mi parte, que me impulsa a realizar la acción propiamente tal.
Si sacase la cuenta de cuantas veces en mis 24 años he mentido, creo firmemente que no seré el con un récord máximo de mentiras, pero si caigo en el ranking de los mentirosillos que sin quererlo dicen una mentira.
No hablo de que mi vida sea una mentira, hablo de que hoy quise mentirme a mi mismo, para hacer más placentero el momento de histeria que me acosaba, para lo cual mi mente tenía que darle una solución rápida y no quedarme pasmado mirando para todos lados sin un norte al cual seguir.
Dentro de todo ese show que me inventé este día, quisiera poder tomarme en serio lo que a veces sin querer realizo.
¿Daño a la gente con ello?, me refiero a mis propias mentiras "blancas", puede que involuntariamente si lo haga. Pero es cuando me pregunto otra vez:
¿Existen otros tantos o mas mentirosos que yo?
Y es ahí cuando viene ese remordimiento ridículo que me deja llorando como niño pequeño, sin un adulto a mi lado para avalanzarme sobre el y llorar sin remordimientos. Es tan complicado ser adulto. Y dentro de esa adultez van entremezcladas las mentiras, los engaños y ese mundo casi perfecto que se maquina dentro de una mente tal vez menos poderosa que una bomba atómica, pero que ocasiona las mismas devastaciones espirituales.
Las consecuencias del daño que ha de causarse no se miden hasta el momento justo del daño mismo, momento en el cual si se nota el desgaste físico y mental que se logra cuando una mentira que ha sido planeada desde tiempos inmemoriales se hace presente de una vez y por todas dentro de un orden establecido por machos y hembras que quieren vivir su propio universo placentero.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Hoy
Hace mucho rato que me creía el cuento de que las personas pueden ser intocables, de que pareciere que nada ni nadie puede destruir lo que con tantos años de esfuerzo se ha logrado.
Puede que los llantos de mi madre a ratos de estar contenta sean mas que suficientes como para hacer desaparecer esa tranquilidad que apaciblemente hace que seamnos casi invulnerables.
No creo que los dolores del alma sean los que ocasionan ese descontol que momentaneamente quieren hacerme presa fácil de un sacrificio humano casi casi involuntario.
No se si trazar unas cuantas palabras que me hagan desahogar esa necesidad de volver a escribir para descansar de esa ansiedad que ha logrado descalibrar un poco a este espiritu libre como suelen llamarme.
El ver como pasan los años y creer que uno si ha sanado del todo, me crea otra vez esa ilusión que por tiempo he traído a cuestas.
Soportar mas de lo mismo es cooperar con ese sentimiento de creer que sí he realizado una buena acción; pero una vez de vuelta en la realidad me doy cuenta de que solo son apariencias que se suelen mostrar para no quedar en menos frente a los que me rodean, versando otra vez y una mas en los miles de versos que recreo con mis miles de palabras domingueras.
Mi madre, principalmente ella; es quien me tiene con una sensación rara. Puede ser que no haya cumplido sus espectativas de vida, o lo que ella prentedía para mi.
No se trata de sentirse culpable frente a esta rara sensación, es que en este preciso instante de mi vida en que la veo llorar de miedo más que por otra cosa en su vida.
Desgraciadamente miro a mi alrededor y me doy cuenta de que hace años que la veo en la misma situación triste y mal versada, porque sus lágrimas me conmueven, me hacen meditar en lo dificultosa que ha sido vivir en un mundo que a veces solo se fija en lo que se puede poseer antes de lo que se puede hacer como buenas personas. O de como podemos hacer bien sin mirar a quien se lo hacemos. Esa parte es complicada.
Me he puesto a pensar en cuantas veces he tratado de ser como ella, de lograr un poquito de su inteligencia, de lograr un poquito de su capacidad comprensiva, pero creo que la empresa es mas complicada de lo que parece.
Otra vez verla llorar me ha partido el alma, me ha dejado con esa sensación rara que suelo tener en días previos a grandes acontecimientos personales o bien frente a casi logros por mi mismo. Deseando muchas veces no querer estar frente a situaciones que logran ese tipo de inestabilidad personal de la cual hablaba hace poco rato.
Cayendo en esa especie de espiral que no me da tregua para lograr ver cual es el problema de fondo.
Puede que los llantos de mi madre a ratos de estar contenta sean mas que suficientes como para hacer desaparecer esa tranquilidad que apaciblemente hace que seamnos casi invulnerables.
No creo que los dolores del alma sean los que ocasionan ese descontol que momentaneamente quieren hacerme presa fácil de un sacrificio humano casi casi involuntario.
No se si trazar unas cuantas palabras que me hagan desahogar esa necesidad de volver a escribir para descansar de esa ansiedad que ha logrado descalibrar un poco a este espiritu libre como suelen llamarme.
El ver como pasan los años y creer que uno si ha sanado del todo, me crea otra vez esa ilusión que por tiempo he traído a cuestas.
Soportar mas de lo mismo es cooperar con ese sentimiento de creer que sí he realizado una buena acción; pero una vez de vuelta en la realidad me doy cuenta de que solo son apariencias que se suelen mostrar para no quedar en menos frente a los que me rodean, versando otra vez y una mas en los miles de versos que recreo con mis miles de palabras domingueras.
Mi madre, principalmente ella; es quien me tiene con una sensación rara. Puede ser que no haya cumplido sus espectativas de vida, o lo que ella prentedía para mi.
No se trata de sentirse culpable frente a esta rara sensación, es que en este preciso instante de mi vida en que la veo llorar de miedo más que por otra cosa en su vida.
Desgraciadamente miro a mi alrededor y me doy cuenta de que hace años que la veo en la misma situación triste y mal versada, porque sus lágrimas me conmueven, me hacen meditar en lo dificultosa que ha sido vivir en un mundo que a veces solo se fija en lo que se puede poseer antes de lo que se puede hacer como buenas personas. O de como podemos hacer bien sin mirar a quien se lo hacemos. Esa parte es complicada.
Me he puesto a pensar en cuantas veces he tratado de ser como ella, de lograr un poquito de su inteligencia, de lograr un poquito de su capacidad comprensiva, pero creo que la empresa es mas complicada de lo que parece.
Otra vez verla llorar me ha partido el alma, me ha dejado con esa sensación rara que suelo tener en días previos a grandes acontecimientos personales o bien frente a casi logros por mi mismo. Deseando muchas veces no querer estar frente a situaciones que logran ese tipo de inestabilidad personal de la cual hablaba hace poco rato.
Cayendo en esa especie de espiral que no me da tregua para lograr ver cual es el problema de fondo.
martes, 9 de septiembre de 2008
Ansiedad
hace rato que lo pensaba, hasta que he tomado la determinacion de ralizarlo...escribir, publicar tal vez...no lo sé...
Ansiedad
Mano temblorosa, misteriosa de jugar
Mientras trata de cruzar palabras sin azar
Enmascaradamente se resigna a esperar
Dormitando en una calle, hasta donde llegará
Pudiendo no solo hablarle, tratando de mirarle
La bruma se disipa
Nerviosismo de mirarse ¿por qué?
Frases hechas, cumplidos monótonos
Van y caminan sin parar
¿Una llamada? Inicio de la monotonía
Próxima parada, un camino indiscreto
Nervioso más nervioso
Una mirada nuevamente, ¿otra vez por qué?
Su nombre no lo conoce
Sin dolor ni al revés
Hora de salida me arrastra sin pensar
Una letra desordenada, ininterrumpida sin un par
Entre jeroglíficos navega sin pensar
¿Cuántos minutos se han mirado?
No se compara con la espera
Tumulto sin par, ¿será otro más?
Presa del recuerdo, ¿queriendo ser un ser?
Tal vez otra creación mística, sin ignorancia por qué
Puede ser una relación pasajera y un bla bla sin cesar
Penoso de adelantar una realidad
Otro juego de miradas si un qué
Las palabras al viento casi sin razón de ser
Otro caballero como muchos
Despreocupación por moda
Aburrimiento inestable sin qué
Excomulgado por su clero
Obligado, orientado, olvidado y reordenado
Solo es un nombre más de un hombre sin nombre
El cual camina sin razón
Se ha quedado en medio del incipiente calor
¡Vaya la larga espera!
Creo que las manos otra ver nerviosas
Acelerado mi corazón
Nerviosismo inconstante, monotonía que descontrola mi razón
Personajes deambulando, caminan sin razón
Entre agitados y flojonazos
Cantando un mismo cantar
No se llama poesía
Yo lo llamo recrear.
Ansiedad
Mano temblorosa, misteriosa de jugar
Mientras trata de cruzar palabras sin azar
Enmascaradamente se resigna a esperar
Dormitando en una calle, hasta donde llegará
Pudiendo no solo hablarle, tratando de mirarle
La bruma se disipa
Nerviosismo de mirarse ¿por qué?
Frases hechas, cumplidos monótonos
Van y caminan sin parar
¿Una llamada? Inicio de la monotonía
Próxima parada, un camino indiscreto
Nervioso más nervioso
Una mirada nuevamente, ¿otra vez por qué?
Su nombre no lo conoce
Sin dolor ni al revés
Hora de salida me arrastra sin pensar
Una letra desordenada, ininterrumpida sin un par
Entre jeroglíficos navega sin pensar
¿Cuántos minutos se han mirado?
No se compara con la espera
Tumulto sin par, ¿será otro más?
Presa del recuerdo, ¿queriendo ser un ser?
Tal vez otra creación mística, sin ignorancia por qué
Puede ser una relación pasajera y un bla bla sin cesar
Penoso de adelantar una realidad
Otro juego de miradas si un qué
Las palabras al viento casi sin razón de ser
Otro caballero como muchos
Despreocupación por moda
Aburrimiento inestable sin qué
Excomulgado por su clero
Obligado, orientado, olvidado y reordenado
Solo es un nombre más de un hombre sin nombre
El cual camina sin razón
Se ha quedado en medio del incipiente calor
¡Vaya la larga espera!
Creo que las manos otra ver nerviosas
Acelerado mi corazón
Nerviosismo inconstante, monotonía que descontrola mi razón
Personajes deambulando, caminan sin razón
Entre agitados y flojonazos
Cantando un mismo cantar
No se llama poesía
Yo lo llamo recrear.
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