Odio a la extrema izquierda, como a la extrema derecha,
odio el sabor a frutilla, tanto como el wisky a las rocas.
El tabaco en mi boca es desagradable, tanto como el olor a anestesia,
creo que no es necesario teñirse de rubio, ni comprar ropa cara.
El que camina con el culo levantado, tiene el mismo problema que el con joroba,
quien fuera rico y tenerlo todo, como el pobre que no tiene nada.
He pensado que tomar decisiones, es lo mismo que arrepentirse,
tan tonto el que grita, como el que se queda callado.
No es mas santo el que pasa en la iglesia, ni mas pecador el que solo fornica
tan solo son dos componentes del desequilibrio,
partes importantes para que la vida funcione.
El pecador aporta pecados, el santo aporta salvación.
El yogurt de frutilla es ácido, tanto o mas que el jugo de naranja artificial,
quizá el queso se ha vuetlo un vicio, abandonando completamente a la palta.
El frío de esta mañana no me gusta, pero es mas soportable que 30º de calor.
Creo que mi disconformidad con el mundo es más poderosa que la bondad,
y creo que mi tez morena no resalta entre mis hermanos blancos,
tanto así como mi mano izquierda que se disfraza de derecha para vivir
una vida en un mundo extraño.
Ser hijo de una familia normal, no es una maldición como muchos creen,
tal vez si fuera rico, no sabría en que gastar la plata.
Prefiero planificar mi tiempo, que no es mucho
ordenando mis prioridades.
Odio a los aristocratas, a los de medio pelo y a los de pelo entero,
me desagrada quien no tiene opinión propia y busca siempre el sol,
tanto o mas me desagrada quien solo critica y no construye
o mas el que prefiere que todo se lo regalen.
El trabajo constante perfecciona la técnica, pero el hacer por hacer
tan solo nos merma alguna habilidad.
Quien sabe manipular sin hablar es un genio,
tanto o mas que el que se va en puro llorar.
Quien usa drogas para mantenerse despierto, tan solo alucina con una vida
que no es capaz de crear en la realidad.
La buena voluntad de otros, se tiñe cuando ese otro no sabe agradecer
y siempre busca el beneficio personal.
Detesto estar en contra de todos, cuando creo tener la razón,
como tambien otros me odian cuando dicen que no tengo la razón.
Hoy creí que era posible no odiar, pero me di cuenta que sí,
tan solo al ver que hoy se puede, quizá mañana ya no será.
Odio tanto lo que escribo, como lo que ecribiré,
tan solo en un breve suspiro, todo en nada otra vez.